martes, 21 de octubre de 2008

Enseñarás...

Enseñarás a volar...
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar...pero no soñarán tus sueños.
Enseñarás a vivir...
pero no vivirán tu vida.
Enseñarás a cantar...pero no cantarán tu canción.
Enseñarás a pensar...pero no pensarán como tú.
Pero sabrás
que cada vez que ellos vuelen, sueñen,
vivan, canten y piensen...
¡Estará en ellos la semilla
del camino enseñado y aprendido!
Autora: Madre Teresa de Calcuta

Cualidades que debe poseer el buen educador.

Ante todo debemos destacar la responsabilidad que tiene el docente de fomentar en los alumnos la participación en su propio proceso de formación, o sea, el alumno como sujeto de su propia formación.
Debe propiciar en el educando la construcción de su propia comprensión del mundo, con ello, de su proceso de conocimiento y del objeto estudiado. Para eso, debe inventar situaciones creadoras de saberes.
Los buenos profesores deben ser simples, lo cual hace inteligible al mundo y nos permite transformarlo, y este punto es el que trae consigo la posibilidad de comunicar esa misma claridad; esto no quiere decir que por ser simples, terminen siendo “simplistas”, ya que esta misma cualidad minimiza la seriedad del objeto ocultando la verdad.
Debe tener la capacidad de saber escuchar, para ello es necesario aprender a escuchar. Y saber escuchar implica no discriminar, y para quien participa en la sociedad como educador, o educadora, es un principio fundamental, porque ello implica la posibilidad comunicarse con el alumno, de no caer en hacer juicios de valor basados en categorías sociales, algunas de las cuales, sólo justifican la creencia de algunos de una supremacía inexistente entre seres humanos. En función de esto, Freire sostiene: “hay que democratizar las cosas buenas y no suprimirlas. Yo no rechazo las cosas burguesas sino la concepción burguesa de la vida”.
El docente debe procurar la creación de aquellas cualidades que hacen que cada uno de nosotros sea un proceso y no un destino. También, aceptar el protagonismo de los demás, saber que hay otros de quienes se puede aprender y admirar.
Es preciso que el buen educador esté convencido, y de hecho pueda trasmitir, que todo cambio es posible.
Aquellas cualidades que, como docentes, debemos procurar desarrollar en los alumnos, son las herramientas que nos permitirán realizar nuestro propio sueño.

domingo, 19 de octubre de 2008

Breve reflexión: ¿Teoría vs Práctica?. Cambiar la historia depende de nosotros. 3º Parte.

La educación implica curiosidad porque es esta característica la que direcciona al ser humano en un proceso de búsqueda de respuestas para eso que no entiende o desconoce. Sin esperanza no puede haber búsqueda.
¿La curiosidad es una característica privativa del hombre?, ¿es parte del ingrediente genético con el que nacemos como especie?. La sabiduría popular nos puede responder fácilmente esto: no, no es sólo de los humanos, sólo basta recordar el dicho: “La curiosidad mató al gato”, o la experiencia: ¿Quién no ha visto a los monos haciendo gala de su curiosidad en el zoológico?. Puede ser no sólo del hombre, pero sí es primordial para que los alumnos pueden acceder a los objetos cognoscibles. Es prioritario entonces no coartar, limitar o castrar la curiosidad de los niños, ya que ésta es su gran herramienta de motivación para explorar y conocer su medio. No es difícil cometer este error, basta un chitón, una mala palabra y la próxima vez el niño no se va a atrever siquiera a preguntar. Lo que sí es necesario aclarar es que no se castra la curiosidad del niño si es que se le enseña a asumir los límites de su libertad, o sea, determinar que existen momentos para preguntar y momentos para abstenerse; en otras palabras, sin límites no hay libertad como tampoco hay autoridad. En definitiva, se debe cautelar por la sana curiosidad de los niños, pues son capaces no sólo de preguntar sino opinar también, y así se activa la máxima: “Quien enseña, aprende al enseñar y quien aprende, enseña al aprender”, por ello no se puede prescindir de la curiosidad. Gracias a la capacidad crítica y afectiva, se puede leer en los ojos de los alumnos y en su expresión corporal el nivel de recepción real de lo que se está enseñando Por otro lado, es primordial aprender a escuchar, pues escuchando es como se aprende a hablar. Escuchar implica siempre no discriminar.
"Todos nosotros sabemos algo, todos nosotros ignoramos algo; por eso aprendemos siempre". Siempre hay algo nuevo que aprender de los educandos y algo nuevo que enseñarles. Para mí el saber no ocupa espacio y, en la medida que enseño lo que sé, me siento más generosa y más humilde (espero no usar mal esa palabra), más humana, más ser humano; algo de mi saber habré dejado y algo más habré aprendido.El camino de la verdadera y permanente formación es reflexión sobre la propia práctica. Nos permite mejorar, asumir disponibilidad para el cambio (en cuanto a conocimientos y a emociones); asumirse como ser social e histórico, como ser pensante, comunicante, transformador, creador, realizador de sueños, capaz de sentir rabia y enojo, porque es capaz de amar.

sábado, 18 de octubre de 2008

Breve reflexión: ¿Teoría vs Práctica?. Cambiar la historia depende de nosotros. 2º Parte.

Marx dice:
"Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo".
Freire tomó esas palabras, trató de hacer educación no por palabras, sino por acción. Me atrevo a usar la canción de Ricardo Arjona "Jesús es verbo no sustantivo", entonces, diríamos que la "educación debe ser verbo, no sustantivo".
En el transcurso de la vida cotidiana, el hombre se despersonaliza; la conciencia de su propia realidad se hace menos clara, entre las presiones laborales, económicas, políticas, una vida de consumismo. La educación pasa a ser un producto en vitrina, accesible a quien tiene los medios de comprarlo.
La educación para la clase popular, es mas bien alienante. Busca capacitar, instruir, ve a las personas como entidades productoras, pero no busca formar personas, hombres con capacidad de plantearse interrogantes, de reflexionar, de criticar y capaces también de formular soluciones.

Paulo Freire logró crear una educación popular (del pueblo) y, a la vez, no popular; quizás ahora último se ha masificado en instancias de centros educativos - formativos, y debido, en gran parte, a la necesidad de transformar o mejorar al mundo, a la sociedad, a través de las personas: educadores y educandos, sujetos ambos, sujetos dentro de un sistema que amarra, domestica y no da mayores posibilidades.
Europa se presentó a sí misma como modelo a seguir y, al menos en Latinoamérica, las diferentes oligarquías de turno, adoptaron dicho modelo. Nuestros próceres educados la mayoría en Europa volvían a aplicar aquellos conocimientos avanzados, denigrando todo lo local, lo propio, por considerarlo atrasado, en el mejor de los casos, y hasta perjudicial o sin valor alguno, en el peor de los casos.
El caso de Sarmiento en Argentina, considerado como "el padre del aula", es un ejemplo notable, en tanto su premisa fundante en materia educativa se resume en la sentencia "civilización o barbarie", quedando más que claro que la civilización era lo que se adaptase al modelo europeo imperante, y la barbarie eran los pueblos originarios, era lo gaucho, lo criollo. En este sentido, es que la lógica de la totalidad pedagógica dominante es intrínsecamente violenta, en tanto en su pretensión de reproducción negó la diferencia y la singularidad de todo/a Otro/a que encontró a su paso.
Recordemos que enseñar exige saber escuchar, enseñar exige respeto por el saber de los otros, los educandos. Sólo escuchando al estudiante lo podremos conocer, y al conocerlo, podremos hablarle, y así la educación no será una transferencia de saberes sino más bien una no-domesticación que salve a las personas de la ignorancia.
Creo, como él dice, que estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas. "Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo".

Lo que nos entrega Freire, es la educación que no sólo interpreta el mundo, también lo transforma, basada en la palabra verdadera, uniendo la teoría y la práctica, praxis, con un diálogo que se lleva a cabo amorosamente en comunión y libertad, con un pensamiento crítico, reflexivo, por medio del cual el hombre puede y debe cambiar su realidad, su mundo, dotándolo de su propio espíritu y siempre con la esperanza de un mundo mejor.
Una primera forma de lucha o acción debe comenzar por el reclamo de una verdadera Formación Docente, y por no aceptar más el entrenamiento técnico y científico como único camino de formación. Focalizar en la causa de los marginados y educar desde el respeto y la confianza. Defender la educación pública y popular. Enfatizar el diálogo, la construcción de espacios educativos donde el otro se sienta valorado y aceptado, para abrir espacios para la educación dialógica en la que la cooperación entre las personas se imponga por encima de las jerarquías y la competición.
Claramente, los postulados de Freire, su legado, siguen y seguirán vigentes. Todavía en nuestro país debemos luchar contra el desempleo, salarios poco dignos, la discriminación social, racial, laboral, de género, la inequidad educacional, la discriminación y violencia hacia la mujer y una falta de identidad como pueblo, que nos aliena. Son todas estas cosas las que nos vuelven una masa domesticable, a la que hay que entretener con promesas o campañas amarillistas. Paulo Freire nos convoca a estar atentos a esta situación, a ser miembros críticos de la sociedad.

La lectura de El grito Manso se erige como una llamada a rebelarnos contra una educación injusta, comercializada y elitista, fomentada por las políticas neoliberalistas de los gobiernos sudamericanos.

Breve reflexión: ¿Teoría vs Práctica? 1º Parte

No hay fatalismo en la conducta humana ni en el mundo de la cultura. La historia la construimos nosotros y ella, a su vez, nos construye. Se trata de un tema que debemos discutir, analizar, para encontrar el camino del sujeto autónomo.
El discurso neoliberal se impone cuando los sujetos se asumen como objetos y lo consideran inevitable. La respuesta, nuestro desafío, es la construcción de una verdadera educación popular. Propuesta que debe ser teórica y práctica. Una forma de pensar y hacer la educación colectivamente. Una educación que responda a las líneas de trabajo de un proyecto político y educativo liberador.
La educación popular debe darse no sólo fuera sino también dentro de las instituciones. Omitir el afuera ha sido una manera de ocultar el uso de la educación como herramienta de dominación. Lo real es que la relación pedagógica está atravesada por muchas variables y muchas de ellas aparecen fuera del aula.
La escuela, pública y estatal, popular, es un espacio a defender para democratizar el conocimiento. Hoy las políticas públicas neoliberales interpretan al conocimiento como mercancía y a la educación como bien de mercado, la escuela como shopping del saber, los padres como clientes. Tales políticas, que vienen desde la década del ochenta y noventa en Argentina, no han cambiado. Tenemos más cambios de jefes de Estado o ministros de Educación que de políticas educativas.
Aunque no se trate de culpa y sí de ideología de las políticas educativas, en algún lugar, docentes y alumnos somos funcionales y las favorecemos. Darse cuenta de esto, asumirlo, debe ser un punto de partida de sinceras y honestas reflexiones, críticas y autocríticas. Docentes, alumnos e instituciones necesitan transitar espacios de reflexión colectiva, permanente, sistemática, de diálogo franco, de coherencia, para combatir la pedagogía del adiestramiento y la domesticación.
Hacer, más que hablar, y conocer el mundo para transformarlo y delinear un colectivo con esperanza. La esperanza se construye, y se construye con objetivos; y los objetivos se consiguen con seriedad, método y eficacia social. Es necesario re-ligar lo académico con lo popular para brindar respuestas teóricas, políticas y éticas.
Freire ayuda a entender que conocer es algo más que intuir, así como educar no es transferir conocimientos, sino crear la posibilidad para su propia producción.
Los seres humanos somos impulsados a algo más, al tomar conciencia de la propia incompletitud. Como seres inacabados, sentimos insatisfacción y nos encaminamos hacia el futuro esperanzado en búsqueda de ser más, camino que debemos transitar en el proceso permanente de formación docente.
Aprender críticamente requiere de sujetos pedagógicos creadores, instigadores, inquietos, rigurosamente curiosos, humildes y persistentes. No resulta suficiente transferir conocimientos o saberes. El verdadero aprendizaje nos exige convertirnos en sujetos reales de la construcción y reconstrucción del saber enseñado.
Los educadores y educandos somos sujetos del proceso que asumen que enseñar contenidos se completa con enseñar a pensar correctamente. Ser docente es algo más que un trabajo o profesión si miramos y sentimos el legado de Freire. Darse cuenta de los desvíos, errores, volver sobre la práctica, reflexionar, compartir, promover la curiosidad crítica, reconocer el valor de las emociones, de la afectividad, de la ética, de la estética. Ser docente es elegir un estilo de vida.